El grupo de Jóvenes Adultos Católicos visitó la Casa del Migrante para ayudar y conocer de cerca la realidad de la migración en nuestra frontera.

Juntos, ayudaron en la preparación de la comida para los migrantes, que se encontraban en ese momento hospedados, preparándoles ricos platillos típicos de la frontera.

En el momento de su visita, la casa del migrante solo albergaba por el momento a 7 personas, 6 hombres y una mujer, algunos del sur de México, otros de latinoamericanos y un hombre de África.

Al final, convivieron jugando billar, futbol, bailando y platicando.  A lo cual se generó un ambiente de armonía y paz.

Como una gran sorpresa, el Obispo Don José Guadalupe Torres Campos llegó para saludar a algunos de los migrantes y aprovechó para ser parte de la convivencia que se generó entre los jóvenes, el personal y los migrantes.

El grupo, terminó por donar algunos artículos de limpieza y ropa para las mismas personas que aquí descansan antes de partir a su hogar.